Tu primer puesto de abastecimiento está en la mochila

Uno de los errores más frecuentes que vemos en las carreras de montaña no tiene que ver con el entrenamiento, el equipamiento o la orientación. Tiene que ver con algo mucho más simple: la estrategia de alimentación e hidratación.

Es habitual escuchar preguntas como: «¿Qué van a dar en los puestos?».

La respuesta siempre nos alegra darla: agua, bebida isotónica, frutas, alimentos dulces y salados, frutos secos, geles, barras

Pero hay algo que ningún organizador puede conocer mejor que vos: cómo responde tu cuerpo.

La montaña premia la planificación

En una carrera de trail o ultratrail, la alimentación no debería improvisarse.

Los productos que consumís durante la competencia tendrían que haber sido probados previamente en entrenamientos largos. Cada organismo responde de manera distinta. Un gel que para un corredor es perfecto, para otro puede generar molestias digestivas. Una bebida isotónica puede resultar ideal para algunos y pesada para otros. Lo mismo ocurre con barras, frutas o cualquier otro alimento.

No se trata de que un producto sea bueno o malo.

Simplemente, el día de la carrera no es el momento para descubrirlo.

Tu mochila es parte de tu estrategia

La mochila de hidratación no solo transporta agua.

También lleva tranquilidad.

Nuestra recomendación es que tu estrategia nutricional principal viaje con vos.

Eso significa incluir los productos que ya conocés y que sabés que funcionan:

  • Los geles que utilizás habitualmente.
  • Tus barras energéticas preferidas.
  • Gomitas deportivas si forman parte de tu plan.
  • Frutos secos o snacks que tolerás bien.
  • Sales o electrolitos, si forman parte de tu estrategia.
  • La cantidad de líquido necesaria para llegar cómodamente al siguiente puesto de abastecimiento.

No hace falta cargar peso de más. Se trata de ser razonablemente autosuficiente entre un punto de asistencia y el siguiente.

¿Entonces para qué están los puestos?

Precisamente para acompañarte.

Los puestos de abastecimiento son un soporte extraordinario.

Permiten recargar agua, incorporar líquidos, sumar sodio, comer fruta, alternar sabores, agregar alimentos salados cuando el cuerpo los pide o simplemente darte un respiro antes de continuar.

Pensalos como un complemento de tu planificación, no como el único recurso del que vas a depender.

Muchas veces una banana, unas papas hervidas con sal, un puñado de frutos secos o un vaso de bebida deportiva marcan la diferencia. Pero lo ideal es que esos alimentos se integren a una estrategia que ya conocés, y no que sean la base de tu alimentación durante toda la carrera.

Entrená también al estómago

Así como entrenás las piernas, el corazón y la cabeza, también se entrena el sistema digestivo.

Los fondos largos son la oportunidad ideal para practicar exactamente qué vas a comer, cuánto vas a beber y cada cuánto tiempo lo vas a hacer.

Llegar al día de la carrera con esa experiencia vale tanto como haber sumado kilómetros.

La autosuficiencia también es seguridad

En montaña pueden cambiar las condiciones climáticas, los tiempos previstos e incluso el ritmo de carrera.

Un pequeño retraso entre puestos, una subida más exigente de lo esperado o una temperatura superior a la pronosticada pueden modificar tus necesidades.

Contar con tu propia reserva de alimento e hidratación no solo mejora el rendimiento.

También aumenta tu seguridad y tu capacidad para tomar buenas decisiones durante la competencia.

Una filosofía que compartimos

Como organizadores trabajamos para ofrecer puestos completos, variados y de calidad.

Queremos que cada corredor encuentre asistencia cuando la necesite.

Pero también creemos que una de las mejores enseñanzas del trail running es la autonomía.

La mejor estrategia no consiste en depender exclusivamente de lo que encontrarás en el próximo puesto.

Consiste en combinar lo que vos ya conocés con todo lo que la organización pone a tu disposición.

Porque cuando abrís la mochila en medio de la montaña y encontrás exactamente aquello que sabés que tu cuerpo necesita, entendés que la verdadera preparación empezó mucho antes del día de la largada.

Y esa tranquilidad, muchas veces, vale tanto como cualquier entrenamiento.

 

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